IWARIWË… el dueño del fuego (história)

IWARIWË… el dueño del fuego

Iwariwë es la historia del origen del fuego entre el Pueblo Yanomami. Generación tras generación, estos ancestrales pobladores de Venezuela han escuchado a sus Shamanes narrar cómo sus antepasados conocieron y comenzaron a utilizar el fuego para cocinar sus alimentos, para alumbrarse durante las noches, para espantar a los animales salvajes y muestra también el inicio de su tradición para cremar a sus muertos. El fuego desde entonces tiene el fuego ha sido un elemento esencial para esta cultura, al punto que ocupa el centro de cada una de sus shaphonos y nunca se apaga.

La leyenda de Iwariwë, que tradicionalmente ha sido una parte esencial de la tradición oral de este pueblo, se convierte ahora en el elemento inical del primer vídeo juego indígena educativo venezolano, esto con la ayuda del compañero Enzo Pokoweya, hermano Yanomami nacido en la comunidad de Poripori, ubicada en el eje Ocamo-Platanal, en el Alto Orinoco. De esta forma se introducen los Pueblos y Comunidades Indígenas al uso de las Tecnologías Libres para continuar la divulgación de su cosmovisión, de su história, cultura y creencias; esto con el propósito de aportar un granito de arena en la preservación de la memoria y propiciar el intercambio y transferencia de conocimientos.

Este es un esfuerzo sin precedentes en Venezuela, nacido en la Coordinación de Desarrollo Tecnológico de la Unidad territorial Fundacite Amazonas, del Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y tecnología, junto a activistas de la Comunidad Ubuntu y de Software Libre del estado Amazonas que hacen vida en ella.

Narra la história que el Pueblo Yanomami comia sus alimentos crudos ya que no conocían otra manera de prepararlos, para ese entonces Iwariwë y su esposa salían siempre solos a cazar o buscar el alimento para su comunidad y al regresar lo repartían entre todos los que habitaban en el Shaphono, pero ellos siempre se apartaban y comían alejados de todos. Un día unos niños Yanomami que jugaban, encontraron restos de alimentos en el rincón dónde siempre comía Iwariwë y su esposa, les llamó la atención que los alimentos estaban diferentes a los que el resto de la comunidad comía y se los mostraron a los adultos; resultó que esos restos eran orugas pero no estaban crudas, de alguna manera habían sido cocinadas.

Los adultos comenzaron a sospechar y a buscar la manera de descubrir lo que realmente sucedía, lo que ocultaban Iwariwë y su esposa, ese magia que les permitía cocinar sus alimentos y que no compartían con la comunidad. De esa manera comienzan a sospechar que Iwariwë lleva dentro de el el fuego oculto y deciden que la mejor manera de descubirlo es hacerlo reír para que vomite el fuego; de esta forma organizan un juego entre los niños y en el desarrollo de esa actividad derraman orines sobre uno de ellos, lo que causa la risa de todos y también de Iwariwë, quién al reirse deja salir el fuego de su boca, quedando al descubierto ante todos.

Atrapen el fuego !!! gritan, para que todos pudieran tenerlo y usarlo, pero un ave toma ese fuego y se lo lleva; comienzan a perseguir el ave por caminos, selva y piedras, a trepar árboles para tratar de agarrar el ave y quitarle el fuego que se ha llevado, Iwariwë también trata de hacerlo para seguir siendo el dueño del fuego. Finalmente logra uno de los habitantes subir al ave y hacer que deje caer el fuego sobre la copa de un árbol, tras lo cual las brazas caen dispersas por todo el territorio permitiendo que cada poblador Yanomami conociera ahora el fuego y puediera usarlo para cocinar e iluminarse.

Furiosos Iwariwë y su esposa, al ser expulsados de la comunidad, lanzan una maldición sobre su Pueblo y les dicen que ellos dos permaneceran en la eternidad disfrutando de las aguas, mientras que el resto del pueblo Yanomami queda a partir de ese momento condenado a quemar a sus muertos y beberse las cenizas de sus huesos.

He allí, el orígen de la tradición del Pueblo Indígena Yanomami de cremar a sus muertos y consumir sus cenizas.

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